Se levanta rápidamente

Se levanta rápidamente. Las explosiones se oyen demasiado cerca. Abre los ojos y se encuentra con la tienda vacía, sus compañeros acababan de salir. Eso quiere decir que están atacando el campamento. Se levanta rápidamente y sale sin ponerse nada. No tiene ningún arma y el ruido de los disparos está cada vez más cerca.

Corre hacia el refugio bajo tierra que tienen instalado para ocultar las armas de un ataque repentino. Baja las escaleras lo más rápido que puede mientras los disparos de una ametralladora le sigue agujereando la pared de al lado.

Con miedo acaba de bajar los escalones para encontrarse que no hay armas, solo un cuchillo. Lo coge cuando se da cuenta que los insurgentes le siguen. Se esconde en el almacén de los lanzamisiles ahora vacío. Las pisadas se acercan. Y de repente una voz:

-¿Papi? ¿Te pasa algo?

Se le escurren las lágrimas de los ojos. Otra vez lo mismo de siempre.

-¿Papi? ¿Puedo abrir la puerta?

Entre sollozos contesta:

-Sí cariño.

Cuando se abre la puerta y la luz de la cocina entra, su pequeña hija parece un ángel:

-¿Tienes un pesadilla?

-Si cariño pero porque estoy enfermo.

-¿Cómo cuando me dolía la tripita?

-Más o menos cariño pero lo mío es en la cabeza.

-¿Irás al médico para que te cure como a mí?

-Si mi amor lo haré.

Por detrás de su hija aparece su mujer con cara preocupada que la coge de la mano y le dice:

-Vamos cariño que mañana hay cole.

-Espera mami el señor Orejotas lo va a necesitar más papa para cuando vuelva a tener una pesadilla.

Autor: Francisco José Díez Devesa

Estudiante de Derecho y Economía en la universidad Carlos III de Madrid