Relato 11 El Cuerpo Expedicionario

¿Sabes dónde está la emperatriz Drujna? -pregunta el capitán.

– En el calabozo más profundo que existe. -responde uno de los jefes de la rebelión.

– ¿En la capital?

– Según nuestra información, no. Está en Milecosi.

– ¿Cuál es el siguiente paso que queréis dar?

– Vosotros vais hacia allí y nosotros haremos un par de planes frustrados por Ankratos, Rekain y Forken. En Milecosi tenemos un par de contactos que os harán pasar por guardias para que estéis cerca del calabozo. Seguramente contrataran nuevos guardias y seréis vosotros los nuevos contratados.

– ¡Menudo plan! Empezaremos a recoger nuestras cosas para irnos lo antes posible.

Mientras que los rebeldes se separan en tres grupos, el Cuerpo Expedicionario se dirige hacia su nuevo destino.

– Capitán, ¿le parece un buen plan?

– En mi opinión, no, Risitas; la verdad es que creo que nos van a estar esperando en Milecosi.

– ¿Y qué vamos a hacer entonces? -sigue preguntado Risitas.

– Exactamente lo que todos esperan que hagamos, pero a nuestra manera sargento.

– Me gusta cómo suena, Capitán.

El Cuerpo Expedicionario se encuentra de camino, y se sienten cada vez más alegres. Si les están esperando mejor, porque les pondrán hacer algunos de sus mejores trucos. Cuanto más esperes a alguien más divertido se hará el combate.

 

Mientras tanto, en la frontera del reino, en el campamento donde se reúne el ejército más numeroso que se ha visto jamás, una sargento entra en la tienda de su capitana cuando está termina su frugal cena.

– Capitana, ha llegado un estratega real con un mensaje para usted.

– Que pase, sargento.

La cortina se corre dejando ver a un hombre totalmente sucio pese a estar sólo parcialmente iluminado por las llamas de las lámparas.

– ¿Qué quieres de mí, estratega? Pareces nuevo aquí; ya deberías saber que mi pacto es que yo entrene a las tropas con total libertad.

– Mi señora…

– Capitana, por favor.

– Capitana, mi mensaje es iniciativa propia. Solo le hago saber que su estimado Cuerpo Expedicionario se ha fugado de Fangorl. A mi parecer les toca a ustedes hacer lo mismo.

– ¿Qué quiere a cambio de la información?

Una pequeña sonrisa atraviesa la boca del estratega.

– Que me deje ayudarla con la fuga. He estudiado a fondo estos campamentos antes de diseñarlos para que resulten infranqueables; ahora me toca divertirme fugándome de uno de ellos.

– Me encantaría tener ayuda. Primero descanse; puede quedarse en mi propia tienda.

– Gracias, capitana.

Mientras el estratega real se dirige hacia el colchón, la capitana sale de la tienda con su sargento al lado.

– Reúne a todo el equipo. Que estén preparadas porque en breve nos vamos de aquí.

-Sí capitana.

Relato 10 El Cuerpo Expedicionario

Después de limpiarse los restos de hierba y paja que tenían por todo el cuerpo, el capitán de El Cuerpo Expedicionario y el sargento Olores se acercan al grupo formado por los demás sargentos de El Cuerpo Expedicionario con los jefes de la rebelión.

-Nosotros hemos cumplido con nuestra parte del trato- está diciendo el sargento Risitas.

-Hemos sacado a la emperatriz Drisnar de su prisión mientras el sargento Olores aquí presente y yo mismo hacíamos de cebo. Os toca vuestra parte del trato. ¿Dónde están nuestras familias? –añade el capitán.

– En el sur. Lo que hemos averiguado es que han sido reclutadas a la fuerza para que dirijan los ejércitos del emperador Drujna. Quiere hacer una guerra en la frontera y quiere ganarla –explica uno de los jefes de la rebelión.

– Vuestro mejor movimiento es el que nosotros también queremos: llevar a la emperatriz Drisnar al trono para que retiren a vuestras familias, mujeres e hijos de los ejércitos.

-¿Y evitar la guerra? –Pregunta Duende.

-Depende de que nos beneficie más.

-En principio estamos con vosotros.

Los jefes de la rebelión se retiran junto a sus hombres con una sonrisa en la cara. Mientras tanto el capitán y sus sargentos se retiran con cara de consternación.

-¿Se fía de ellos, señor?- pregunta a los cinco minutos el sargento Phoko.

-No, antes me fio de vacas que vuelen que de esos tíos. Quieren poner a la emperatriz porque la quieren como títere para poder hacer sus tejemanejes. Saben que somos su mejor baza y no nos van a dejar  ir tan fácilmente.

-¿Nuestras familias no están en el sur? –sigue preguntando el sargento Phoko.

– No creo que nos mienta respecto a eso. De lo que no estoy tan seguro es de que dejen marchar a las mejores líderes que tienen.

-En cuanto a lo de que las vacas vuelen, señor, si hacemos una catapulta como lo del cadalso… – empieza a pensar en voz alta el sargento Risitas.

-¡¡Sargento Risitas!! Ni se le ocurra volver a hacer nada de eso.

-Sí señor.

Relato 9 El Cuerpo Expedicionario

-¿Quieres saber quiénes os traicionaron?

-¿Nuestros amigos, los rebeldes?

-Emperador, capitán, emperador. Exacto, os dieron papeles falsos, Capitán, no ibais a poder pasar nunca.

El emperador se encontraba en las mazmorras donde tenía al capitán y al sargento Olores encadenados contra la pared en forma de cruz.

-Querido capitán del Cuerpo Expedicionario del Bosque Inhóspito, no deberías haberme desafiado nunca. Así lo aprenderá cualquier mando de mi ejército. Después vendré para el interrogatorio.

El emperador sale de la mazmorra cerrando la puerta tras de él, dejando solos a Olores y al Capitán. Por primera vez desde que fueron capturados pueden hablar.

-¿Nos traicionan los rebeldes, jefe?

-Es la forma de que los soldados miren hacia otro lado. Tendrán algo preparado para nuestro querido emperador.

-Ahora nos toca a nosotros.

-Salimos de Fangorl, por tanto, esto debe ser pan comido. Lo más seguro que el emperador espera que huyamos y lo aprovechará  para seguirnos con el fin de capturar al resto… ¿Cómo te encuentras Olores?

-Bien, capitán, me gustan los olores que hay por aquí. Estoy muy cómodo, así que, jefe, por mi perfecto quedarme por aquí.

-Perfecto sargento. Me siento orgulloso de ti.

 

 

 

ESTRATEGA REAL

Por mucho que digan los voceros reales, hay algo que me huele mal. No creo que captures tan fácilmente al capitán y a uno de los sargentos del Cuerpo Expedicionario. Muchos dicen que al salir del Bosque Inhóspito se condenaron pero no lo creo. Hay algo más en todo esto. ¿Por qué los rebeldes iban a dejar que cogieran a su mejor adquisición? ¿Dónde está el resto del Cuerpo?

Me dirijo hacia el cadalso que han montado en el centro de la capital, Nachdur, donde se está dirigiendo toda la gente. Cuando llego, la plaza ya está a rebosar y eso que hay un montón de soldados que protegen desde todos los lados. Temen un intento de salvamento del resto del Cuerpo.

Demasiado fácil para ellos. De lo poco que sé es que hay que esperarlos cuando no lo creas, prepararte para todo. Esto es….. ¡¡Claro que sí!! La mayor y más grande de las distracciones.

En poco tiempo, salen el capitán y el sargento encadenados y escoltados por la Guardia Imperial. Hay que reconocer que el emperador sabe hacer las cosas. La gente empieza a abuchearlos.

Suben el cadalso mientras que la Guardia Imperial lo rodea. El verdugo presenta el hacha al capitán mientras que él en un gesto rapidísimo se la quita. Casi tan rápido como le quita el hacha golpea una cuerda que estaba por allí y salen disparados fuera de la muralla. El cadalso era una catapulta, lo tenía todo preparado. Solo queda saber para que habían planeado toda esta distracción.

Relato 8 El Cuerpo Expedicionario

Caminan hacia Rekaim mientras que hablan como si fueran unos comerciantes más que quieren entrar en la ciudad.

-Señor, ¿no le hemos dicho al estratega que esperaremos una semana para que nos traiga a nuestras familias?

-Risitas, el emperador no va a traer a nuestras familias así que iremos a buscarlas por nuestra cuenta. Nos esperan dentro de una semana y ahora estarán movilizando a sus tropas hacia el norte, hacia el bosque. Nosotros iremos en dirección contraria.

-Señor, necesitaremos papeles –dice Pokho.

-Por eso vamos a la ciudad. Creo que Duende tiene contactos con los rebeldes. Ellos nos proporcionarán los papeles. Les gustará saber que estamos de su parte.

-¿Y lo estamos, señor? –pregunta Duende.

-Por el momento, señores, por el momento.

En ese momento es cuando pasan por la puerta principal de Rekaim. En la ciudad no hay controles porque el peligro está en el sur y, además, nadie sabe que El Cuerpo Expedicionario se ha fugado de Fangurl.

Olores se había tapado la nariz porque odia todo el olor a ciudad. Siempre que está en cualquier urbe refunfuña por los ataques constantes a su desarrollada sensibilidad, y que tiene que aguantar mientras Risitas se ríe a mandíbula batiente de su sufrimiento.

Los demás miembros del cuerpo desaparecen y se infiltran entre los habitantes hasta nuevas órdenes. Cumplen con la única consigna del día: pasar desapercibidos.