Relato 6 Combates aéreos

-La misión consiste en capturar cazas enemigos, aprender a volar con ellos, ir a su base, conseguir toda la información que podamos para después  reventarla como mejor podamos.

-Exacto teniente. Cerca de nuestra genialidad.

-Lo primero será capturar los cazas enemigos. ¿Alguna idea teniente?

-Sí señor, bastante descabellada pero creo que puede funcionar.

Dos cazas enemigos aparecen por el horizonte. En mitad de la calle se encuentra el capitán andando que echa a correr cuando los dos cazas se lanzan en picado a por él. Gira en la primera calle que encuentra a la derecha. Los cazas se encuentran muy cerca y muy bajos cuando toman la curva. Una red enorme con especial desciende desde los tejados que hacen que caigan de golpe al suelo. Los han paralizado.

-Buen trabajo, teniente. Primer paso completado.

El problema de estos aparatos es que están dirigidos mediante un programa informático de la nave base y por tanto no tienen cabina desde donde pueda dirigirlos una persona.

Después de estar trabajando toda la noche los ingenieros consiguen introducir cabinas en las aeronaves sin que ello cambie el diseño exterior de las mismas. Poco antes del amanecer simulan su reconexión con el ordenador central.

-En la pantalla de aquí abajo veis la ruta que debéis seguir según está mandando el programa. Volar como si siguierais en su dominio. No os debéis desviar ni un solo ápice porque si no se darán cuenta del engaño.

-¿Nos manda de nuevo hacia la base?

-Eso parece, capitán. Querrán hacer un análisis completo tras haber estado una noche sin dar noticias suyas. Por tanto conseguiremos llegar a su base sin las pérdidas y retrasos de la última vez. Que toda la suerte de la humanidad esté con vosotros.

-La necesitaremos- dice el capitán Fernando mientras cierra la cabina y se prepara para irse.

Los dos cazas salen volando y a medida que aumenta la velocidad empiezan a describir la curvatura que indica su próxima salida hacia la estratosfera. Treinta minutos después ya están en posición y velocidad para lograrlo. Como preocupación tanto el capitán como la teniente llevan puestos los monos de astronauta para aguantar un ambiente sin atmósfera.

Sin dificultades se acercan a la nave madre y entonces lo ven. Un enorme cuadrado de donde salen y entran naves continuamente.

-¿Capitán?

-Creo que es un agujero de gusano.

-¿Está bromeando?

-No tenemos tiempo para ello. Usted encargase de robar toda la información que pueda. Intentaré cargarme esa estructura y la nave madre.

-¿Y cómo piensa hacerlo?

-Algo se me ocurrirá con los explosivos que he traído.

Mientras tanto la nave madre les está recibiendo.

-Teniente aterrice. Conéctese cuando pueda. Avísame cuando esté preparada para salir.

-¿Qué va a hacer capitán?

-Una de mis mayores especialidades. Una maldita locura.

Según se está cerrando la compuerta el capitán cambia de rumbo del caza y sale disparado al espacio exterior. Las alarmas suenan por todos los lados y todos los cazas que estaban en reposo se ponen en funcionamiento a la vez pero las compuertas ya se habían cerrado. Tienen que esperar a que se abran de nuevo.

-Capitán vaya contándome cómo le va la cosa.

-Ahora mismo tengo diez… once naves enemigas. Creo que no me pueden reconocer. Bien, bien. Empieza la diversión. A ver pequeñín de que eres capaz. ¿Teniente cuando se abren las compuertas?

-Cinco minutos.

-Hágalo rápido.

-En principio vamos bien, nadie sabe que soy yo. Me voy acercar a la puerta enorme que hay aquí. Por lo que parece está hecha de un material que no conozco. Parece que tiene capacidad para transportar naves porque aquí hay una enorme cola esperando para pasar. Tengo una idea pero…. Va a ser difícil.

-Capitán, ¿qué se le ha ocurrido?

-Ya lo verás- dice mientras sonríe: -Por ahora esperaré a que abran las puertas para que mi plan funcione.

Mientras la teniente termina su trabajo robando la máxima información de los aliens, el capitán sigue dando vueltas, tal y como le requiere el ordenador de a bordo, como si fuera una nave más.

-Capitán, ya he terminado. Me llevo la información.

-La cubro teniente, no se preocupe. Solo una cosa. No miré atrás pase lo que pase.

-Señor.

-Es una orden teniente. Obedézcala.

-Salgo con las demás naves. Saldremos en diez segundos.

-Ok. Empieza la diversión.

Las compuertas se abren y salen disparadas hacia fuera.

-Capitán me sale como nave enemiga a eliminar.

-Perfecto. Váyase hacia la Tierra ya.

 Al ser la última en salir, la nave de la teniente puede desviarse en dirección a la Tierra sin que ninguna nave se interponga en su camino. Mientras tanto el capitán sitúa su nave cerca del gran portal. Todas las naves disparan sus misiles hacia él que permanece firmemente quieto duramente un buen rato. El ordenador de a bordo empieza a gritar:

-Misiles a treinta segundos.

El capitán posa la mano en el mando de dirección de la nave con calma.

-Misiles a quince segundos.

El capitán enciende sus propios misiles y apaga el motor.

Misiles a cinco segundos.

Dispara sus misiles en dirección al portal. Entonces, todos los demás misiles siguen a los suyos y es cuando el capitán enciende sus motores y sale disparado en dirección contraria. Todos los misiles atraviesan el portal que no resiste la cantidad de movimiento y revienta. La nave del capitán atraviesa el enjambre de naves enemigas sin problemas debido a que no tienen misiles con que pararle. La explosión del portal provoca también la explosión de la nave madre y la explosión empieza a perseguir a la nave del capitán mientras que las demás naves sin dirección van explotando.

La nave del teniente ya está bajando y sufre la presión de la atmósfera.

-Capitán me escucha.

-Repito, capitán está allí.

Debido a todas las explosiones no se puede ver ninguna señal en el espacio.

Relato 5 Combates aéreos

-¿Qué es lo que tienes, teniente?

Saca una pistola de medio metro de la funda de su cinturón y se la enseña:

-Esto es una pistola especial que dispara un pequeño misil que tiene en la recámara. Es un prototipo pero no necesita tiempo para disparar, capitán.

-¿Si no le da a la primera?

-Entonces estamos bastante fastidiados. No tengo más cartuchos.

-¡Estupendo! Se quedan un minuto callado y luego dice: creo que volverá a pasar en un minuto: salgo yo y le atraigo; tú sales después y, por favor, acierta.

-Sí, señor.

Cuarenta y cinco segundos después Federico sale tranquilamente del edificio haciendo creer que ya no tiene miedo. Cinco segundos después se da la vuelta cuando escucha el ruido de motores del caza y empieza a correr.

Al minuto exacto sale Marta con su pistola apuntando al cielo y dispara sin mirar. Da de lleno al caza en el ala derecha que se descontrola y se estrella  en los edificios de ese lado de la calle.

-¡¡Capitán ya puede parar!! –grita Marta.

El capitán se da la vuelta y vuelve al trote. En poco tiempo se reúne con la teniente.

-Señor, no me gusta que los cazas vuelen si ya no tiene la plataforma.

-A no ser…

-A no ser ¿qué señor?

-Que sea un rezagado de un ataque todavía más fuerte. Un ataque directo a nuestra base.

-¿Señor?

-Equipo rojo, responda.

-…

-Equipo rojo, responda.

-…

-Teniente a trote ligero hacia la base. Tenemos que contactar con ellos.

-Equipo rojo, responda por favor.

Relato 4 Combates aéreos

Después de perder la aeronave y destruir la plataforma aérea de los  alienígenas vuelven a su base aérea. Mientras regresan andando tranquilamente, capitán y teniente van hablando.

-Pues no nos han dejado ningún avión, teniente.

-Pensarán que lo estrellaremos también, capitán.

-Pero si solo hemos estrellado tres en tres misiones…. Bueno a lo mejor tienen razón en eso de no dejarnos un avión. ¿Teniente qué te parece si mientras llegamos nos dirigimos por nuestro nombre de pila?

-Tú eres el que más rango tienes, tú mandas.

-Capitán Federico aunque todos me llaman Fede.

-Teniente Marta, todos me llaman Marta.

Mientras hablan cruzan el cielo varias aeronaves.

-Fede, esos eran el equipo rojo ¿no?

-Eso parecía. Muy buenos pilotos. Conocí a la capitana del equipo rojo en la academia de oficiales y era de las mejores.

-Señor.

-Fede, tenemos una buena caminata, no te cortes.

-Fede, ¿por qué no tienes un equipo?

-Porque nunca fui un líder. Se me dan bien las ideas, las locuras pero no se me da bien dirigir a la gente. ¿Y por qué tú me elegiste a mí?

-Le vi pilotar y me encanto. Es uno de los mejores pilotos que he conocido nunca y además prometí a mis hijos que conseguiría que vinieras a comer a casa.

-Eso dalo por supuesto –de repente junta el entrecejo y agudiza el oído- Teniente Marta no oyes un ruido de algo.

-Suena a motor de caza… no es de los nuestros…. Se acerca.

-Rápido al edificio.

-¿Señor?

-No tendrás un lanzamisiles de mano ¿verdad?

-Pues no señor.

-Entonces estamos un poco fastidados.

-Señor, tengo algo mejor.

-Me gusta como piensas.

Relato 3.2 Combates aéreos

Nada más entrar en el túnel el capitán saco el tren de aterrizaje y lo usó para posar la aeronave sobre las vías del metro circulando por él. El primer caza que lo siguió no tuvo tanta suerte; al no caber por el agujero se estrelló. Mientras la teniente seguía pendiente del radar.

-Señor, cinco de los cazas han dado la vuelta y vuelan en dirección a la plataforma.

-Avise a los equipos rojo y azul.

-Sí señor. Por cierto los cuatro cazas que quedan nos siguen desde el aire. Creo que nos tienen controlados por…… radar o infrarrojos.

-¿Está segura de eso teniente?

-No mucho señor pero mantienen nuestro rumbo.

-Vale he visto que dentro de un minuto hay una bifurcación. Avíseme si nos siguen.

El capitán fija los ojos en el túnel y piensa. Piensa en como girar la aeronave y cambiar de dirección. A falta de veinte segundos se le ocurre. Impulsa el morro hacia arriba, la aeronave se eleva unos centímetros de la vía, lo justo para que el capitán pueda situarla en las nuevas vías tomando un rumbo nuevo y diferente al actual. Recorrido treinta segundos la teniente vuelve a hablar.

-Señor, nos siguen los cuatro cazas. Nos tienen vigilados.

-Cuando salgamos nos harán papilla. Necesitamos a los equipos rojo y azul para que nos echen una mano.

-Aquí aeronave señuelo, necesitamos ayuda. Equipo rojo, equipo azul contesten.

-Aquí equipo azul, estamos a cuatro minutos y medio vuestro.

-¿La plataforma?

-La plataforma ha sido abatida.

-¿Y los cazas que van en pos vuestra?

-¿Queréis nuestra ayuda? Ya nos hemos ocupado de ellos. Parte del equipo rojo están persiguiendo a los que quedan. Nosotros venimos a ayudaros. Contra cuatro cazas podemos.

-¿Lo ha oído capitán?

-Lo he oído teniente pero tenemos un problema. Según el mapa en menos de tres minutos el túnel sale al descubierto y seremos patios de feria.

-Cierto señor.

-Solo nos queda hacer una cosa. Probar el sistema de piloto automático.

-¿Señor? No podemos parar la aeronave para bajarnos, se darían cuenta.

-¿Quién ha dicho que tengamos que parar para bajarnos? Pulse el botón de eyección. El cristal amortiguará el impacto contra el techo.

-Déjeme hacer unos cálculos señor.

-Te quedan un minuto y medio.

-Mierda señor no sé si saldrá bien.

-A la de tres, teniente – el capitán respira profundamente y grita- ¡¡Tres!!

Los dos ocupantes de la aeronave pulsan el botón de eyección a la vez. Sus asientos salen disparados contra el techo del túnel. El cristal que los cubre se resquebraja pero no se rompe. Los dos asientos caen al suelo.

-Aquí equipo azul a aeronave señuelo contesten por favor.

-Equipo azul a aeronave señuelo contesten

-¿¿¡¡Hay alguien vivo!!??

-Estamos los dos vivos tranquila capitana simplemente hemos dado una distracción a los cazas –dice con voz tranquila la teniente mientras se levantan de los asientos en mitad del túnel.

-Como me volváis a hacer esto….

-Solo una pregunta- añade el capitán:- No tendréis una aeronave de sobra que dejarnos ¿verdad?